Su impresionante fachada se articuló siguiendo un esquema del arco triunfal pero reinterpretado a través de modelos catedralicios medievales. La torre, situada a la derecha de la fachada, es un añadido del siglo XVII que no sintoniza ni el material constructivo, ni en proporciones ni en el estilo con la obra original.
El interior es una gran pureza basilical con tres naves separadas por columnas jónicas y capilla mayor profunda. Las naves se cubren con armaduras de madera de estilo mudéjar, siendo reconstrucción moderna la del lateral de la Epístola. La capilla mayor, a la que dan luz unas elegantísimas ventanas del tipo florentino, se cubre con una bóveda de nervaduras de estilo gótico múdejar. |
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